Caso Benalla: una crisis política francesa que puede provocar la caída de Emmanuel Macron

0
127

El « Caso Benalla » ha dado la vuelta al mundo. Por más de 24 horas, un caso ha llamado la atención de todos los medios de comunicación franceses e internacionales. En Francia, el caso se llama “Caso Benalla” y lleva el nombre del protagonista: Alexandre Benalla, un hombre de 26 años, ex jefe de seguridad de Emmanuel Macron, actual presidente de Francia.

En efecto, todo empezó desde hace una semana cuando el diario francés Le Monde publicó un video en el que se veía un hombre agrediendo a un manifestante. La agresión se produjo el día 1 de mayo. Además del carácter violento del acto, el hombre llevó puesta una chapa de las CRS (Compañías Republicanas de Seguridad), una división de la policía nacional francesa.

Lo más grave de este caso es que el señor Benalla no tenía ningún derecho a llevar tal chapa dado que no es miembro de las CRS. Una situación escandalosa que, esos últimos días, ha debilitado a un gobierno francés que lo está pasando realmente fatal. En efecto, cabe señalar que ya desde unos dos meses, Francia queda paralizada por una huelga de los ferroviarios que ha costado al país 790 millones de euros, casi 21 millones de euros al día.

En una sociedad francesa muy cabreada desde la llegada de Macron el 7 de mayo de 2017, está claro que un caso como el de Benalla no ayuda mucho. Lo más grave en esta situación es que mas allá de la violencia usada por el guardaespaldas de Macron, el Gobierno francés ha intentado tapar los gravísimos errores de un hombre intocable.

Según informan los medios de comunicación, Emmanuel Macron ya estaba informado de la brutal agresión de un manifestante por parte de su guardaespaldas el día 2 de mayo. Macron había seguramente visualizado el video de su colaborador. Pero, prefirió guardar su silencio, una actitud irresponsable que ha echado leña al fuego.

A medida que pasan los días, caen las revelaciones. En medio de esta tormenta, los franceses descubren con mucha sorpresa que Benalla no fue solo un guardaespaldas. En efecto, el ex patrón de seguridad de Macron también contaba con una chapa que le daba acceso al Parlamento francés.

Esta información que provocó la ira de los diputados franceses (que ya piden explicaciones) ha sido confirmada por Marc Le Fur, uno de los vicepresidentes de la Asamblea nacional francesa. “Alexandra Benalla tenía esta chapa ya desde el 24 de julio de 2017. Le han quitado esta chapa desde hacía tres días”, ha declarado Marc Le Fur.

Hoy, el ambiente político francés se ha vuelto un verdadero cajón de sastre y los políticos divididos como nunca. Una división que ha ganado a unos miembros del partido LREM (La República En Marcha) que reconocen que la situación es gravísima. “Nos hemos equivocados, hay que asumir este error”, dijo Sonia Krimi, diputada LREM ayer en una entrevista con Europe1.

Hoy, 23 de julio, Christophe Castaner, Secretario de Estado encargado de relaciones con el Parlamento y mano derecha de Macron, ha reconocido también que es un escándalo de Estado. “Tiene razón, es un escándalo de Estado”, ha contestado a la periodista Apolline de Malherbe en el plató del programa Bourdin Direct.

El caso Benalla acaba de destrozar la imagen de un Macron eufórico tras la victoria de Francia en el mundial de Rusia. Con tal victoria (la segunda en la Historia de Francia), Macron tuvo la gran oportunidad de ser otra vez el blanco de los focos, como fue el caso el 2017 cuando la prensa internacional llevaba días y días alabando el que es a día de hoy el presidente más joven de la quinta república.

El caso Benalla es tanto más grave cuanto que el propio Macron dijo, durante el inicio de su mandato, que la transparencia es uno de los pilares de su quinquenio. Pero, nada de nada. El caso Benalla muestra la gran diferencia que existe entre el discurso del presidente Macron y los hechos. “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”, dice el proverbio español y Macron lo puede confirmar.

Hoy, Benalla y tres guardias civiles están bajo custodia policial tras la publicación de su agresión sobre un manifestante. Una situación que podría agravarse porque unas fuentes revelan que dicho manifestante no fue el único. Alexandre  Benalla se comportaba como un verdadero golfo que acabó aterrorizando a ministros y diputados  sin que nadie se atraviese a denunciarle.

Desde su despido como guardaespaldas de Macron y su detención preventiva, muchas preguntas quedan en el aire: ¿quién le dio esta chapa de las CRS mientras que Benalla no es miembro de este cuerpo policial y quién le dio la chapa para entrar sin ningún problema en el Parlamento francés? ¿Por qué Macron y su ministro de Interior, Gérard Collomb, tardaron mucho tiempo en denunciar a Benalla?

De momento, nadie tiene la respuesta a esas preguntas, pero una cosa está clarísima: el caso Benalla acaba de joder el verano a Emmanuel Macron cuyo Gobierno, cada vez más débil, puede caer en cualquier momento.

Editorial: Cheikh DIENG, fundador y redactor jefe del diario digital www.elcorreo-de-la-tarde.com en París.

Email : cheikhdieng05@gmail.com