“Es una enorme irresponsabilidad ir a buscar siempre lo peor”: brutal zasca de Valls a Ciudadanos

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Dos días tras el anuncio de Ciudadanos de romper con Valls, el ex primer ministro francés se ha pronunciado por primera vez este miércoles sobre una relación conflictiva con un partido que no ha entendido el apoyo de Manuel Valls a Ada Colau como alcaldesa de Barcelona

Aquí está la integralidad del discurso magistral de Valls.

“Todos ustedes saben que los tres concejales de Ciudadanos, de mi grupo, decidieron el sábado finalmente no ejercer su derecho a manifestar su rechazo a la alternativa independentista. Optaron por acatar las indicaciones de su partido, eludiendo su propia responsabilidad política.

No votar a Colau sábado era votar a Maragall. Pero, la discrepancia, creo, era perfectamente administrable entre nosotros. Tenía sentido político también que los tres votos prestados hubieran sido los mínimos necesarios para la reelección de Ada Colau. Y además, no había, lo sabéis, pacto alguno.

El lunes, Ciudadanos anunció que rompía la coalición con la excusa del voto del sábado. El que sirvió para evitar que Barcelona quedase en manos del independentismo. Dejo solamente apuntado que yo no recibo lecciones de oposición a los populismos de todo tipo y al nacionalismo. Ni en Francia, ni aquí.

Yo soy coherente. Lo demostré una vez más en sábado, recordando que en España no hay presos políticos, ni exiliados, en el pleno. Se ha dicho que la divergencia que se ha producido había sido una consecuencia de una forma de obrar por mi parte o de un problema personal con Albert Rivera. De ninguna manera.

Es un problema político. Es un problema grave. No puedo dejar de remarcar que las razones de la ruptura son el fruto de una opción muy equivocada por parte de un partido con el que he compartido los esfuerzos, las ilusiones y también los desengaños propios de una campaña electoral.

Tengo que decir que la estrategia del ‘Cuanto peor, mejor’ es une estrategia equivocada y peligrosa que además ha dejado huérfanas a todas aquellas personas que el 21 de diciembre del 2017 otorgaron su confianza al mensaje de coraje y firmeza de Inés Arrimadas. No, no. Cuanto peor, peor.

Es de una enorme irresponsabilidad ir a buscar siempre o esperar lo peor. La tensión y el conflicto sin proponer nunca una alternativa no conducen a ningún sitio. No es fácil, lo sé. Y viviremos aquí todavía muchos momentos de tensión y de provocación. El nacionalismo es potente. Tiene medios y recursos, y por supuesto votos. Sólo recordar los resultados de las últimas  elecciones generales o europeas. No es fácil pues.

Pero hay que buscar soluciones políticas. Por supuesto, siempre en el marco de la Constitución y del Estado de Derecho como lo recordé el sábado. Pero la multiplicación de canutazos no es un proyecto político. Además de sectaria, ha sido y es una estrategia equivocada que provoca el sentimiento de que se ha sacrificado Cataluña por ventajas electorales en el resto de España.

Cuando hace un año, me instalé en Barcelona, Ciudadanos que me ofreció su apoyo era un partido liberal, progresista, europeísta y centrado. Compartimos esas cosas con Ciudadanos. Poco a poco, sin embargo, aquel partido, el partido que había ganado las elecciones del 21 de diciembre, se fue convirtiendo en un partido diferente.

Ahora sí que puedo explicar que, en algunos momentos, fue mi compromiso con Barcelona y con los barceloneses lo único que frenó la ruptura después de las elecciones andaluzas. Yo no entré en política, y yo, como hombre de izquierda y progresista, traje mi compromiso a España para acabar participando en la lucha por liderar las derechas, o relevar al PP o impidiendo la formación de un gobierno con mayoría constitucionalista en este país.

No se puede pintar siempre España en blanco y negro. Ciudadanos se dice liberal, progresista y europeísta y son muchos por supuesto los que en Ciudadanos son liberales, progresistas y europeístas. Pero Ciudadanos se ha convertido en el partido que ahora pacta de hecho con una formación iliberal, reaccionaria y anti-europea.

Ne se vale esconderse detrás del Partido Popular. Cada uno es responsable de sus actos. En Barcelona como en Madrid. Considero que es una deriva grave que no comparten muchos de los militantes de Ciudadanos, y sobre todo sus electores porque puede afectar, y de hecho, está afectando negativamente a las posibilidades de confluencia constitucionalista.

Esta es la segunda discrepancia política. Es la más importante porque es esencial. Forma parte del ADN de un proyecto político. Son valores, principios. Al nacionalismo que es el gran peligro hoy en Europa y en el mundo, hay que combatirlo en todas partes, en Barcelona, en Cataluña y en todas partes. Eso es ser progresista y europeo.

Discrepancia en este tema? No. Ruptura. Yo lo dije el 26 de mayo en la noche electoral. Después de los pactos con el Partido Popular, e indirectamente con Vox, no podía ser de otra manera. Este país, en particularmente Cataluña, necesita una puesta al día de la estrategia del constitucionalismo. Yo estoy comprometido en esta misión. El nacionalismo, hay que combatirlo, lo repito, en Barcelona, en España y en Europa.

El constitucionalismo necesita una estrategia. No la tenemos. Acabamos de hablar de eso, de discrepancias, de diferencias, de rupturas. Pero también lo hemos visto de una cierta manera en Badalona. Nadie entiende lo que ha pasado en esta ciudad vecina. Y me preocupa aún más lo que está pasando o lo que puede pasar en Navarra. No se puede depender de BILDU, no tan siquiera de su abstención. Yo soy coherente.

Ahora no es el momento de hacer declaraciones grandilocuentes, ni de buscar brega. Es tiempo de reflexión. En cualquier caso, mi compromiso no ha variado. Y hemos entrado aquí en una nueva legislatura municipal que va a ser diferente. Lo sabemos. Yo estoy dispuesto a contribuir a lo que sea. Lo haré. Lo haremos con Eva Parera desde una posición modesta, muy modesta, ya lo sé. Eso es la política. Y aún más después de la decisión incomprensible de Celestino Corbacho, aunque su decisión, la respeto por supuesto.

La nuestra es pues una posición modesta pero que tendrá la fuerza de la coherencia, la fuerza de los principios, la fuerza de los valores, la ética que muchos se han olvidado del servicio público y también del sentido de Estado. Mi compromiso con Barcelona sale reforzado después de los últimos acontecimientos. Que nadie lo dude. Principios, valores, ética del servicio público, sentido del Estado pueden mañana multiplicar la fuerza de los votos”