Serie de dimisiones en Ciudadanos: ya asistimos a la muerte política de Albert Ribera

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(Análisis del Periodista Cheikh DIENG)

Ciudadanos está pasando por una crisis tan aguda que puede provocar su muerte definitiva. En tan solo una semana, la formación naranja, encabezada por Albert Rivera, ha conocido una situación inédita, una serie de dimisiones de alto cargos del partido que ya no se reconocen en el proyecto de Ribera.

La crisis que sacude la formación naranja, partido sin ideología, no es ninguna sorpresa en una España en la que últimamente la ideología desempeña un papel importantísimo. Ciudadanos dice que ni es de derechas, ni de izquierdas. Pero en el momento de pactar, prefiere pactar solamente con la derecha (PP y Vox) negándose tajantemente a dar la mano a un PSOE que acaba de ganar las elecciones generales.

Rivera insiste en que su negación a apoyar a Pedro Sánchez reside en la política moderada del jefe de Gobierno español. Una moderación que Ciudadanos, o mejor dicho Albert Ribera, sigue interpretando como una tracción a España. Cabe subrayar que la formación naranja ha llevado toda su campaña electoral creando un clima de tensión, intentando aplicar un “Cuanto peor, mejor” que se ha vuelto una amenaza para la existencia del partido.

En un momento tan crucial en la Historia de España, el partido que no tiene soluciones sobre problemas relacionados con la economía o el separatismo está condenado a desaparecer. Y resulta que Ciudadanos tiene muy pocas soluciones. Su afinidad con Vox, partido considerado como de extrema derecha, su veto al PSOE y su radicalidad en el tema del separatismo en Cataluña han participado mucho en establecer un clima de tensión social en toda España, particularmente en Cataluña.

Su imagen queda muy tocada. En un momento crucial para la formación naranja, los pesos pesados abandonan uno tras uno un partido que funciona como una verdadera secta. Hay que apoyar la radicalidad de un Ribera cuyo único objetivo es La Moncloa cueste lo que cueste o dejar el movimiento.

En menos de una semana, personalidades muy importantes han dimitido de Ciudadanos. Uno de ellos ha sido Manuel Valls, ex primer ministro francés. En una rueda de prensa el día 19 de junio, día después de su dimisión, el ex colaborador de Rivera mandó un mensaje clarísimo a la formación naranja.

“Tengo que decir que la estrategia del ‘Cuanto peor, mejor’ es une estrategia equivocada y peligrosa que además ha dejado huérfanas a todas aquellas personas que el 21 de diciembre del 2017 otorgaron su confianza al mensaje de coraje y firmeza de Inés Arrimadas. No, no. Cuanto peor, peor », dijo Valls.

Y advirtió: “es de una enorme irresponsabilidad ir a buscar siempre o esperar lo peor. La tensión y el conflicto sin proponer nunca una alternativa no conducen a ningún sitio. No es fácil, lo sé. Y viviremos aquí todavía muchos momentos de tensión y de provocación. El nacionalismo es potente. Tiene medios y recursos, y por supuesto votos. Sólo recordar los resultados de las últimas  elecciones generales o europeas. No es fácil pues”.

Es importante subrayar que la radicalidad del discurso político de Ciudadanos (una estrategia muy bien calculada para robarle unos votos al PP y a Vox) no es la causa de la ruptura con Valls. El ex primer ministro francés, conocido en Francia por su oposición tajante a cualquier idea de la Extrema derecha, nunca ha entendido el acercamiento de su partido con Vox.

“Ciudadanos se dice liberal, progresista, europeísta y son muchos por supuesto los que en Ciudadanos son liberales, progresistas y europeístas. Pero Ciudadanos se ha convertido en el partido que ahora pacta de hecho con una formación iliberal, reaccionaria y anti-europea. No se vale esconderse detrás del Partido Popular. Cada uno tiene sus responsabilidad”, aseveró Valls. Tras su dimisión, la formación naranja le declaró la guerra desde el minuto uno, arrancándole un apoyo sumamente importante que es el del socialista Celestino Corbacho.

Pero Valls parecía tener razón porque unos días más tarde dimitió él que era el portavoz económico del partido, Toni Roldán. Como Valls, Roldán tampoco entendió la línea adoptada últimamente por Cs. “No me voy porque yo haya cambiado, sino Ciudadanos ha cambiado. Éste no es el contrato que yo firmé”, declaró acusando a Ciudadanos de no haber superado la confrontación entre Rojos y Azules, de haberse convertido en Azules y sobre todo de haber pactado con Vox.

Unos días más tarde, dimitió Javier Nart, eurodiputado de Ciudadanos, de la Ejecutiva nacional del partido. Según informan fuentes muy cercanas al partido, Nart no ha aceptado que Ciudadanos vete a Pedro Sánchez y dificulte su investidura. Una dimisión totalmente coherente que confirma otra vez más que Ciudadanos ya es de derechas.

Y la hemorragia no se ha acabado. Este sábado 6 de julio, también dimitió Xavier Pericay, miembro fundador del partido y líder de la formación en Baleares. De momento, no ha querido dar pistas sobre su futuro con el partido. “Por el momento, soy más cotizante que militante”, dijo.

La dimisión de cuatro personalidades importantes de Ciudadanos en menos de un mes confirma una crisis profunda en la formación naranja. La crisis a la cual asistimos era previsible. En efecto, Ciudadanos, por no tener ideología, nunca ha actuado como un partido de centro. Por su ADN de derechas (unos dicen que fue creado por miembros del PP), ha adoptado últimamente una política muy de derechas, sobre todo en el caso de los presos separatistas.

Ribera ha caído en su propia trampa pensando que radicalizando su discurso, llegaría a robarle votos al PP y a Vox. La estrategia es muy inteligente pero le va muy mal a un partido cuyo líder ve en Emmanuel Macron un ídolo. “Os propongo que pongamos la España en marcha”, dijo Ribera a sus militantes antes de las elecciones generales. Lo que no sabe Rivera es que Macron es un enemigo empedernido de la Extrema Derecha y que desde el Eliseo los pactos de Ribera con Vox provocaron un verdadero malestar.

Ya ha  caído la careta y ya sabemos quién es Ciudadanos. Es un partido disfrazado de Centro pero que no es nada más que el hermano menor (o mayor) del Partido Popular, el partido seguramente más corrupto en la historia de España.

Ciudadanos ha perdido una gran ocasión de volverse el partido número 1 de España. Solo bastaba con que adoptase una postura moderada frente al nacionalismo y que se alejase de Vox para tocar la gloria. Rivera, por no tener ideología, pensó que iba a engañar a los españoles y a sus socios europeos vendiéndoles un partido centrista que ni tiene un proyecto claro para España. Las últimas dimisiones de altos cargos de Cs es probablemente el inicio del fin de una estafa que ha durado más de una década.