Guerra Podemos contra PSOE: si falla la investidura de Pedro Sánchez, morirá la Izquierda

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(Análisis de Cheikh DIENG, periodista en París)

El conflicto entre el PSOE y Podemos a unos días de la primera investidura del presidente del Gobierno español tiene en vilo a millones de españoles. Ya asistimos a un verdadero teatro que daña la imagen de la izquierda española que, el día 28 de abril, logró arrancar a la derecha una victoria decisiva en un contexto político complicadísimo.

Sin investidura el 23 y el 25 de julio, sin investidura el 23 de septiembre y el 10 de noviembre, España se irá todo recto hacia nuevas elecciones generales, lo cual sería una verdadera locura y un error garrafal que los militantes de la izquierda no perdonarán nunca a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias.

El conflicto entre los dos políticos es totalmente absurdo. Pablo Iglesias quiere entrar en el Gobierno de Pedro Sánchez si o si. Y Sánchez de momento le da la espalda. Lo más gracioso es que los dos han llevado mes y medio antes de las elecciones del 28 de abril advirtiendo a los españoles y a los europeos del peligro de una victoria de la derecha.

“España no tiene por qué ser un país dominado por los fachas”, decía Iglesias el día 20 de abril en un mitin. “Hay un riesgo real de que suma la derecha con la extrema derecha”, advertía Pedro Sánchez dos días antes de las elecciones. A pesar del miedo, la noche del 28 de abril, el peligro se disipó. La izquierda ganó democráticamente en las urnas.

Y como por casualidad, en el momento de gobernar, se despiertan los egos, con los dos protagonistas mostrando su verdadera cara. Sánchez quiere gobernar sin Iglesias e Iglesias esgrime la amenaza de nuevas elecciones si no entra. “Si Pedro Sánchez obliga a los españoles a votar otra vez, no será presidente nunca”, dijo ayer en el programa “Roja Viva”. “No es sensato plantear los vetos como clave de la relación con un socio. Y creo que Sánchez debería explicar las razones”, añadió.

Por todo el respeto y el cariño que le tengo, Pablo Iglesias nos toma por unos tontos. No entiendo que pida a Sánchez que explique las razones de su veto si ya lo sabe.  La realidad es que España está viviendo una situación excepcional con unos separatistas en la cárcel. La realidad también es que España no puede tener en su Gobierno a un vicepresidente que reconoce abiertamente que su país tiene a presos políticos.

Da igual la posición que defienda Fulano o Mengano. Al fin y al cabo, cada cual tiene derecho a opinar. Yo personalmente mantengo la idea de que no hay presos políticos en España y tengo mis razones. Y respeto la opinión del señor Iglesias cuando defiende lo contrario. Sin embargo, Pablo Iglesias no es un tonto y debe entender que su posición no entra en línea con la del Gobierno de España que, cuando los jueces hayan sentenciado a los presos en octubre, tendrá que rendir cuentas a Europa.

Además, Pedro Sánchez lo ha dicho claramente. “Necesito a un vicepresidente del Gobierno que defienda la democracia española. No puedo tener un vicepresidente del Gobierno que diga que en España hay presos políticos”, dijo el presidente Sánchez en una entrevista en La Sexta.

La posición de Sánchez, además de ser clara, me parece sumamente coherente. Lo único que le reprocho a él es la falta de coherencia en su veto a Iglesias. En efecto, Sánchez está dispuesto a nombrar en su gobierno a personalidades de Unidas Podemos pero se niega a que entre Iglesias.  Si pueden entrar Irene Montero o Echenique, lógicamente puede entre Iglesias, porque los tres defienden el mismo proyecto sobre Cataluña y siguen defendiendo la idea de que hay presos políticos en España.

No obstante, en este escenario, reconozco que sería de muy mala fe echar la culpa a Pablo Iglesias. En efecto, el secretario general de Unidas Podemos ha actuado como un verdadero demócrata y con mucha personalidad consultando a su base sobre si debe entrar en este Gobierno o no. Y el resultado, lo conocemos. De las 138 000 personas que votaron, el 70% (97 000) han apoyado su entrada en el Gobierno Sánchez.

Frente a esta situación política caótica y frente al peligro de nuevas elecciones, Unidas Podemos debe facilitar la investidura de Sánchez porque no sólo se lo necesita Cataluña, sino también el resto del Estado. España necesita estabilidad política y económica y no hay ninguna razón que los egos destruyan cuarenta años de democracia, de prosperidad y de convivencia en Cataluña.

La repetición de nuevas elecciones sería un regalo a la derecha que, por desgracia, ha participado mucho en calentar un clima político ya muy tenso. En caso de que haya nuevas elecciones y que sume la derecha, Unidas Podemos y el PSOE perderán definitivamente el apoyo de sus bases y morirá la única izquierda de momento en viva en Europa.