Violencia policial contra Chalecos Amarillos: Francia, bajo Macron, se ha vuelto un Estado policial

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(Análisis del periodista Cheikh DIENG en Paris)

Al tratar de no incomodar a Emmanuel Macron, el fiscal de Niza ha puesto al presidente de la República en una situación más que embarazosa. Mientras que los franceses esperaban que la justicia aclarara el caso Geneviève Legay, esa esta mujer de 73 años herida en una manifestación de chalecos amarillos el 23 de marzo, la reacción del fiscal es simplemente alucinante.

En efecto, según el diario Le Monde, Jean-Michel Prêtre, fiscal de Niza, decidió exonerar a los policías implicados (en este asunto ampliamente difundido por la prensa) para no poner a Emmanuel Macron en una situación preocupante. También según informa Le Monde, el fiscal de Niza tomó esta decisión debido, en su opinión, a «divergencias demasiado importantes» en el cas. El diario Le Monde dice haber contactado con la oficina del fiscal. No hay respuesta. Sin embargo, su gabinete considera que es «totalmente» libre de sus decisiones.

La reacción del fiscal ha provocado este miércoles una ola de impresionantes reacciones en las redes sociales. Es tanto más grave cuanto que cuestiona seriamente la independencia de la justicia francesa. Da la sensación de un retorno al Antiguo Régimen donde la justicia estaba totalmente en manos del Ejecutivo.

Lo que es aún más grave en esta historia es la actitud del fiscal, que en los últimos meses ha defendido versiones totalmente contradictorias del caso. En efecto, el 25 de marzo defendió, en una rueda de prensa, la idea de que las fuerzas del orden no habían derribado a Genevieve Legay. Sin embargo, unos días más tarde, reconoció que la señora de 73 años cayó tras el gesto de «apartar el brazo» de un policía.

Lo que es preocupante en este caso Legay es que un informe dirigido por la guardia civil implicaba directamente a la policía, demostrando una carga policial totalmente desproporcionada. Este informe nunca fue citado por el fiscal de Niza. O bien no tenía conocimiento de ello, lo que es un error profesional  gravísimo, o tenía conocimiento de ello, pero había preferido guardar silencio y en este caso se trata de un delito penal, como lo ha explicado  Arié alimi, abogado de Geneviève Legay.

El asunto podría incomodar al presidente Macron y a su gobierno, sobre todo porque hace unos días la prensa se hizo eco de la entrega de medallas a las fuerzas del orden como recompensa por sus intervenciones en las manifestaciones de Chalecos Amarillos. Algunas de las fuerzas del orden condecoradas habían sido acusadas de violencia.

Si resulta que Jean-Michel Prêtre es el autor de las palabras que se le atribuyen, entonces esto es un mazazo para Macron. Algunos llevan desde hace dos años hablando de una Francia convertida en un Estado policial bajo Macron y estos hechos se confirman diariamente por la actitud de un ejecutivo en perfecta colaboración con la justicia.

Cuando el poder y la justicia van de la mano, no creo que se pueda hablar de democracia. Os dejo llamarlo como queráis.