Alteración del orden público en Nigeria: el movimiento chiíta radical IMN está prohibido en el país

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El movimiento chiíta radical IMN (Movimiento Islámico de Nigeria) está prohibido en Nigeria a raíz de los violentos enfrentamientos entre los fieles del movimiento y las fuerzas del orden

Ante la deriva islamista y la radicalización de los fieles en el país, Nigeria ha tomado este domingo un domingo ampliamente difundido por la prensa internacional. En efecto, el Presidente Mohammad Buhari prohibió el movimiento chiíta IMN (Movimiento Islámico de Nigeria).

Esta decisión se produce en un momento en que se producen violentos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los fieles chiítas que protestan contra la detención de su guía religioso, Ibrahim El-Zakzaby, en prisión desde 2015. En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, la Presidencia justifica esta decisión por la voluntad de poner fin al desorden que reina en ese país y que es causado por el movimiento.

“Luchamos contra el incumplimiento de la ley y contra la delincuencia, pero no perseguimos una política discriminatoria contra un grupo. No podéis estar en el tribunal y al mismo tiempo participar en manifestaciones violentas, molestando a la gente e infligiendo dolor a los demás, incluso quitando vidas inocentes”, precisa el comunicado.

Y añadió: “habiendo desafiado varios llamamientos a manifestarse pacíficamente y por su firme voluntad de desestabilizar el país, el gobierno debía intervenir antes de que la situación degenerara después de haber recordado en varias ocasiones que no se debía utilizar la religión para realizar actos de ilegalidad”. El Gobierno ha denunciado enérgicamente los actos de violencia en los que el grupo ha participado en los últimos años.

Los enfrentamientos entre los chiítas y las fuerzas del orden han sido particularmente tensos en los últimos días. El 22 de julio, las autoridades nigerianas informaron de la muerte de un alto oficial de la policía y de varios policías heridos.En un comunicado, la policía denunciaba la presencia de manifestantes fuertemente armados que atacaban a las fuerzas del orden y a la población civil. En esos enfrentamientos murieron seis chiítas.

Para entender cómo hemos llegado a esto, necesitaríamos una retroalimentación. En efecto, todo comenzó el 25 de julio de 2014, cuando el ejército nigeriano abrió fuego contra musulmanes nigerianos pro palestinos. 35 de ellos fueron asesinados, entre ellos 3 hijos de Ibrahim El-Zakzaky, líder del movimiento chiíta.

“La justicia se niega a liberarlo”                                                                                 

Un año después, en diciembre de 2015, el ejército nigeriano irrumpe en la sede del movimiento y en la residencia del líder chiíta. Informado de la situación, centenares de sus discípulos se apresuran hacia la residencia para protegerla, pero todos ellos fueron abatidos por el ejército en una masacre llamada hoy «The Zaria Massacre». El balance es pesado: 348 muertos y 347 cuerpos enterrados secretamente por el ejército. Otros tres hijos de Zakzaky pierden la vida.

El-Zakzaky resultó gravemente herido y fue detenido junto con su esposa. Los militares más tarde declararán que lo hicieron después de haber sido alertados de que el movimiento chiíta estaba preparando un asesinato contra el jefe del ejército. Una justificación rechazada por varias organizaciones de defensa de los derechos humanos.