Comunicación de mierda, diputados despedidos: Macron, amigo de Ribera, está al borde del fracaso

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(Editorial de Cheikh Dieng, autor del libro «Los Enemigos del Estado», sobre el conflicto catalan)

Al dimitir de la República en Marche (partido de Macron), la ex diputada Frédérique Dumas comparó el partido presidencial con el Titanic. «El método, que se basa en la confrontación de ideas, el debate y la experimentación, es esencial para el éxito. Allí, da la sensación de que estamos en el Titanic», dijo en una entrevista con el diario Le Parisien.

Estábamos el 17 de septiembre de 2018. Macron apenas había cumplido un año en el poder y como muchos analistas políticos, encontré las palabras de la ex diputada bastante exageradas. La disensión existe en todos los partidos políticos, pero hablar de «Titanic» fue, bajo mi punto de vista, algo exagerado. Sin embargo, la dura realidad es que el tiempo parece haber demostrado que Frédérique Dumas tenía razón.

De hecho, después de dos años y medio en el poder, el partido presidencial se hunde ante nuestros ojos y, lo peor es que nadie puede evitar la tragedia. Sin ofender a algunos, LREM (partido de Macron) ha dejado de funcionar como un partido político democrático. Sobre todo, uno tiene la impresión de que se ha convertido en un aparato político al servicio de un hombre: Emmanuel Macron.

Cualquier idea, cualquier reflexión y cualquier opinión, por muy relevante que sea, debe estar al favor al Presidente de la República. Y cualquier miembro del partido que se atreva a ir en contra de los deseos del líder está condenado a desaparecer. Las disputas no son bienvenidas, ni las diferencias de opinión. Solo parece prever el pensamiento único. Y los ejemplos están ahí para demostrarlo.

Los franceses ciertamente aprendieron, hace unas horas, el despido de Martine Wonner, diputada de la region del Bajo Rin excluida del partido este martes 6 de mayo por haberse atrevido a votar en contra del plan de desconfinamiento de Edouard Philippe y por haber criticado duramente la gestión de la crisis sanitaria por parte del Ejecutivo. Críticas que los tenores del partido, que ahora actúan como policías del pensamiento, no han digerido. Porque, para ellos, las críticas de los miembros son sumamente peligrosas en un momento en que el gobierno esta cada vez más debilitado.

Por lo tanto, era importante no traerle la contradicción a la diputada, lo cual hubiera sido el caso en un partido democrático. Simplemente prefirieron deshacerse de ella. La República En Marha se convirtió en un partido político extremadamente frío en un contexto en el que la diferencia de opinión podría haber sido ventajosa para él. Y el resultado está ahí. En dos años y medio, una docena de diputados abandonaron el partido denunciando una gestión que está lejos de ser democrática, y lo más grave en este barco que parece hundirse es la comunicación de mierda de un gobierno que dice todo y su contrario.

Allí también, hay muchos ejemplos. Podemos hablar de la cuestión de las mascarillas. Hace dos semanas, el gobierno anunció que a partir del 4 de mayo, todos los franceses podrían comparlos a los supermercados. Este miércoles 7 de mayo, el gobierno promete que los franceses finalmente podrán obtenerlo el 11 de mayo. Hace un mes, Sanidad anunció que Francia había ordenado 250,000 mascarillas y más tarde 1 billón de mascarillas de China.

Un mes después, todavía nada. Los ciudadanos se han visto obligados desde el 4 de mayo a hacer cola frente a los supermercados para obtenerlos. Y lo peor, el gobierno se vio obligado a requisar mascarillas destinadas a las regiones porque no podía tenerlas. Y allí también, cuando la prensa reveló la intervencion de estas mascarillas (destinadas a las regiones), el mismo gobierno la denegó de inmediato y, unos días después, admitirá que la información fue probada.

La columna vertebral, esa confianza imprescindible en la administración del poder, ha sido destrozada por una serie de contradicciones, mentiras y escándalos estatales. Y la situación es aún más grave ya que el gobierno tuvo una última oportunidad para reconciliarse con la gente después de dos crisis que han dañado su imagen: la crisis de los chalecos amarillos y la reforma de las pensiones. También podemos agregar el caso Benalla que, en 2018, le había costado mucho a Macron.

Ahora, a todos los que se atreven a cuestionar esta línea dentro del gobierno o del partido se les pide que tomen la puerta porque LREM, después de dos años de errores políticos extremadamente peligrosos, ahora percibe cualquier contradicción en la política del Ejecutivo como pura traición. El Titanic del que habló Frédérique Dumas es una triste realidad que tenemos ante nosotros.

Macron parece haber perdido el control de la situación y esto también se refleja en el manejo de la crisis por parte de su grupo parlamentario. Martine Wonner ha sido despedida por discrepancia de opinión. Y otros van a seguir. ¿Quién será la próxima víctima en la lista? Ahora los parlamentarios del partido estan advertidos. Ya no se permite la contradicción.