Quinta prórroga del Estado de Alarma en España: el Sanchismo ya huele totalitarismo

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(Análisis de Cheikh DIENG, autor del libro “Los enemigos del Estado” sobre el conflicto catalán. El libro está en venta en la plataforma digital de la editorial Amarante)

El Sanchismo ya huele totalitarismo. Esta aseveración, desde hace solo una semana, no me imaginaba hacerla. Hoy lo he hecho con el corazón roto, pero la realidad es que no hay otra manera de expresar lo que siento, esta tentación totalitaria que se ha apoderado de Pedro Sánchez que, de verdad, hasta aquí, me caía muy bien.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, acaba de pedir una quinta prórroga del Estado de alarma (que será de un mes) tras haber logrado el 6 de mayo, una cuarta prórroga de dicha medida en plena crisis sanitaria. Lo más peligroso en esta decisión es que Pedro Sánchez ha presentado una justificación que pocos comprarán.

De hecho, el presidente del Gobierno español, cuya política muy diplomática en la resolución del conflicto catalán me ha gustado mucho, ha afirmado (por justificar una extensión abusiva del Estado de alarma) que sin él (el Estado de alarma), “300.000 españoles hubieran muerto y que se hubiera colapsado el sistema sanitario”.

Una cosa es que nadie pone en tela de juico la eficacidad del confinamiento y del Estado de alarma. Han permitido salvar vidas, sí. Pero otra cosa es que la economía española necesita ponerse en marcha rápidamente y que en una gran democracia como España, el único hecho de prorrogar el Estado de alarma por quinta vez es un verdadero acto criminal contra las libertades de los ciudadanos.

Sánchez sabe perfectamente que está vulnerando el derecho y las libertades fundamentales de millones de ciudadanos que están hartos de la humillación y del castigo provocados por el Estado de alarma, que sólo se justifica por que España debe vencer un virus. Lo que aún no parece saber es que esta humillación y este castigo le podría pasar factura porque el pueblo, tarde o temprano, se sublevará, tal como está sucediendo en países como los EEUU, Alemania o Francia en donde hoy, sábado 16 de mayo, miles de Chalecos Amarillos han retado el Estado central manifestando a pie de calle contra la vulneración de sus derechos y denunciando el fracaso del Gobierno de Macron en su gestión de la crisis sanitaria.

Si Sánchez piensa que puede ocultar su fracaso prorrogando el Estado de alarma para evitar cualquier sublevación contra su Gobierno, es que se equivoca. Lo que pasó en la calle Balboa desde hace ya unos días es una advertencia clarísima de que el pueblo ya no puede más y que una sublevación callejera brutal llegará.

El hecho de que Sánchez sea el único presidente de Gobierno en Europa en abusar de los derechos y libertades individuales de sus ciudadanos me saca de quicio, y además es el único en prorrogar el Estado de alarma por quina vez sin tener la certeza de poder contar con el apoyo de la oposición.

¡Ya basta de Estado de alarma y de confinamiento! Hay que abrir la economía, liberar a la población y tener el valor de asumir las consecuencias de su fracaso en la gestión de la pandemia. La solicitud de una quinta prórroga del Estado de alarma en un Democracia como España y en un momento en que la oposición te da la espalda no es nada más que una provocación. Deber haber una alternativa a esta situación o mejor dicho un Plan B. Si no, el día que reaccione el pueblo, esto acabará muy mal.