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Madrid: José Manuel Calvo (Más Madrid) pide una gran alianza progresista para echar Almeida del ayuntamiento

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En una entrevista al diario Eldiario.es, José Manuel Calvo (Mas Madrid) pide una gran alianza progresista en 2023 para echar a Almeida del Ayuntamiento de Madrid 

(Entrevista)

Ha publicado un libro en el que aborda el paso del Gobierno de Ahora Madrid por el Ayuntamiento de la capital. Un año después y habiendo podido analizar la situación, ¿por qué cree que no fueron capaces de revalidar mandato?

A estas alturas parece claro que fue un error no ir con una candidatura conjunta con Podemos a las elecciones, de la misma manera que Podemos se equivocó apoyando a última hora a un candidato que no tenía opciones de entrar en el Ayuntamiento. Otro factor fue la coyuntura, la desmovilización que se produjo por el hecho de que un mes antes hubo unas elecciones donde la izquierda se movilizó para evitar que la ultraderecha pudiera gobernar con el Partido Popular. Al mes siguiente ese miedo ya no existía y eso produjo la desmovilización, una caída de varios puntos de participación que perjudicó a la izquierda.

¿La desmovilización no pudo tener que ver con que dejaron de lado los intereses de las personas más vulnerables?

Eso es una explicación simplista que ofrecen quienes no han sido capaces de capitalizar ningún resultado electoral. Manuela ganó en 16 de los 21 distritos de Madrid, no nos olvidemos. Una candidatura de izquierdas ganó las elecciones en Madrid 32 años después. Fue una candidatura apoyada por el electorado de izquierdas, buscando también apoyos en otros electorados porque, como siempre dijimos, nosotros no veníamos a hacer una gestión sectaria. Veníamos a gestionar para el conjunto de la ciudadanía y ahí, evidentemente, nunca nos cerramos ni criminalizamos a los empresarios, son actores fundamentales en la construcción de la ciudad. Aunque tampoco les pusimos nunca la alfombra roja. Y el Ayuntamiento de Madrid nunca ha tenido mayor atención hacia los colectivos vulnerables que en la etapa de Manuela: aumentando la inversión, las prestaciones y la atención a los distritos de la periferia en los que el Partido Popular no invertía desde hacía 20 años.

Pero no pudieron acabar o reducir esa desigualdad que dijeron que cambiarían.

Cuando llegas a una administración como el Ayuntamiento de Madrid te encuentras como a los mandos de un trasatlántico. Nadie se puede plantear que vas a virar el rumbo de ese trasatlántico de un día para otro y vas a cambiar la ruta. Empiezas a trabajar, a cambiar determinadas inercias, y eso requiere tiempo. Cuatro años son claramente insuficientes para superar un modelo de 25 años del Partido Popular, de políticas neoliberales en la ciudad y en la Comunidad de Madrid, políticas que han hecho que cada año aumente la desigualdad. Para corregir esa inercia requieres mucho más de cuatro años, pero nosotros sentamos las bases de un nuevo modelo. Hoy la ciudad se está beneficiando de ello. Hay vivienda pública en marcha, hay un compromiso de todos los grupos del Ayuntamiento de que no se venda vivienda a los fondos buitre. Aumentamos el gasto social aún manteniendo unas cuentas absolutamente saneadas. Con una manera de gestión diferente, con participación, con diálogo con todos los actores. De todo eso está viviendo hoy el actual gobierno, de toda esa herencia.

Dice que no le hicieron ascos a los empresarios. Hace poco fue muy criticada una entrevista a su compañero Luis Cueto en la que decía que de lo que más orgulloso se sentía era de llevarse bien con empresarios como Florentino Pérez.

El titular estaba pensado para vender la entrevista, porque su contenido no tenía mucho que ver con el resto. Pero a mí no me sorprende, por otra parte, que dijera que se sentía orgulloso, que se sentía satisfecho de llevarse bien con los empresarios. Lo que tendría que preocupar sería que alguien dijera que se siente orgulloso de llevarse mal. Hoy el Gobierno de España y Yolanda Díaz como ministra de Trabajo están demostrando que es posible el diálogo, trabajar con el sector empresarial, sin renunciar a tus planteamientos y estableciendo claramente los ámbitos de cada una de las partes. Nosotros lo que no hicimos fue ponerle la alfombra roja a nadie ni subordinar los intereses de la ciudad a los de un empresario.

Estoy pensando en el caso del Edificio España, cuando la empresa Wanda quería derribar el edificio y nosotros, con mucha claridad y con mucha amabilidad y llevándonos bien con ellos, les dijimos que no se podía derribar, que el interés de la ciudad estaba por delante del de aquella multinacional china. Ese y otros tantos ejemplos son una prueba de cómo el Gobierno de Manuela Carmena ha gestionado esta ciudad durante esos cuatro años.

Dice en el libro que el Gobierno de Carmena y el actual podrán compararse dentro de cuatro años y se identificarán las diferencias, pero lo cierto es que en materia de Urbanismo lo que está haciendo el Ejecutivo de PP y Ciudadanos en la ciudad de Madrid es sacar adelante lo que ustedes dejaron hecho. ¿No significa eso que no hay tantas diferencias?

Es una visión simplista decir que en urbanismo no ha habido diferencias. Lo que ha ocurrido es que el Partido Popular y Ciudadanos han entendido que les iba a suponer mayor coste político echar atrás planes que estaban muy avanzados de esta etapa, antes que continuarlos a regañadientes.

En el asunto más polémico, el más discutible, la Operación Chamartín, ¿qué hubiera pasado si nosotros no hubiéramos planteado nuestro proyecto y no hubiéramos llegado casi hasta la aprobación definitiva? Con toda probabilidad, PP y Ciudadanos hubieran sacado del cajón el plan de Ana Botella que nos parecía aberrante. Madrid Nuevo Norte fue pactado, discutido y hablado con todos los actores. El Partido Popular y Ciudadanos lo único que han hecho ha sido tener la suficiente inteligencia como para no reabrir de nuevo ese proyecto.

Pone la Operación Chamartín como ejemplo de las diferencias en el urbanismo, pero el Gobierno de Almeida podría haber acabado con su proyecto al igual que hizo Carmena cuando terminó con el de Botella.

Sí, pero cada día que pasa las tramitaciones urbanísticas son más complejas. En Chamartín no solamente tumbamos el plan parcial de Ana Botella, sino que iniciamos una modificación del Plan General, que estuvo en tramitación aproximadamente dos años y donde además hablamos con todas las administraciones. Para PP y Ciudadanos hubiera tenido más coste asumir que no se iba a hacer nada en ese ámbito que continuar con el proyecto de Manuela Carmena.

Veo que sigue defendiendo la Operación Chamartín pese a la contestación de una parte del electorado progresista. 

Contestación social tiene cualquier plan urbanístico que hoy se saque adelante. Diría que Madrid Norte lo que tiene es un enorme apoyo social en la ciudad de Madrid y me remito a esa necesidad que tiene de actualizar el modelo urbano en base a una serie de criterios que están recogidos todos en Madrid Nuevo Norte. Hablo de un sistema viario orientado al peatón, a la bici y al transporte público. Hay que recordar el cambio estratégico que planteamos cuando trasladamos el grueso de oficinas de la M-30 al entorno de la estación de Chamartín. O la reducción de edificabilidad, no porque estuviéramos en contra de la alta edificabilidad, sino porque hacían una trampa que era computar las vías para la edificabilidad. Eso son criterios del urbanismo del siglo XXI que hoy se están reclamando para la generación de nuevo tejido urbano y están todos ellos recogidos en el proyecto.

¿Y qué opina de que el promotor privado haya vendido una parte una vez se ha aprobado el proyecto?

Cuando intervienes en la ciudad te encuentras con actores privados, con grupos empresariales que tienen sus propios intereses. Nuestro objetivo desde la Administración siempre fue diseñar un buen modelo. Cambiamos el modelo de gestión que era de iniciativa privada a un modelo de iniciativa pública modificando el plan general. Que el promotor privado pueda defender sus intereses o pueda intentar maximizarlos vendiendo una parte de una actuación urbanística nos lo podemos encontrar en otros muchos proyectos como Canalejas, Edificio España, el Paseo de la dirección Calderón… Hay relaciones empresariales que se nos escapan. Lo que la Administración tiene que garantizar es que sea quien sea el propietario de esos derechos edificatorios cumpla estrictamente lo pactado en los planes y con lo que dicta la legislación.

Algunos compañeros y excompañeros dicen de usted que es de derechas y que podría militar en Ciudadanos.

Hay una izquierda infantilizada que considera que es de derechas cualquiera que no comparta el 100% de sus planteamientos o que incluso compartiéndolos, haga algo que le parezca inapropiado. Lo vimos con un tuit de Alberto Garzón [ministro de Consumo] en el que felicitaba a Nadia Calviño [vicepresidenta económica]. Para esa izquierda, que se pasa la vida defendiendo las esencias, Garzón ha pasado a ser de derechas, si no lo era ya. Pues ese mismo rasero nos lo aplicaron a nosotros, y particularmente a mí, que me ocupaba de una materia tan poco conflictiva como el urbanismo, y encima en Madrid.

Cuando escasean los argumentos lo fácil es poner etiquetas y cuando no se quieren asumir las contradicciones que exige la acción de gobierno, lo fácil es decir que quienes toman decisiones que no contentan a tu parroquia son de derechas, en lugar de plantear un debate serio donde se pongan encima de la mesa los elementos (antecedentes, derechos adquiridos, marco normativo…) que condicionan la gestión. Yo podré criticar ideas o decisiones con las que no esté de acuerdo pero no caeré en la simpleza de calificar a alguien utilizando etiquetas.

La crisis de la Covid-19 está poniendo en el espejo a las ciudades que apuestan por la bicicleta y a las que no. Madrid es una de las menos desarrolladas en ese sentido y en parte fue así por la gestión del Gobierno de Carmena y por su gestión como concejal de Urbanismo.

La realidad es que nosotros hicimos una importante inversión en infraestructura ciclista como en Vinateros, en la Chopera, en Melancólicos, en Santa Engracia… En tantos y tantos sitios donde desarrollamos infraestructuras ciclistas segregadas por calzada segura, como lo están haciendo todas las ciudades del mundo.

Pero fue insuficiente.

Indudablemente que es insuficiente. Necesitamos más tiempo para continuar ampliando la red ciclista. Tuvimos además el problema de que durante un año estuvimos parados por un enfrentamiento absurdo de un empeño de nuestro concejal de Hacienda [Carlos Sánchez Mato] con el Ministerio de Hacienda. Un enfrentamiento que nos costó un año de no poder llevar a cabo inversiones financieramente sostenibles y determinadas inversiones que estaban en presupuesto ordinario y que fueron paralizadas también en los juzgados y obstaculizadas por la intervención que el Ministerio de Hacienda hizo del Ayuntamiento de Madrid.

Parece que responsabiliza a Sánchez Mato de ese enfrentamiento. ¿No cree que el Partido Popular usó su poder como Ejecutivo central para hacer oposición al Gobierno de Carmena?

Indudablemente, lo cuento en el libro: Montoro y Rajoy situaron al Gobierno de Manuela Carmena como su enemigo a abatir porque era la plasmación de un proyecto alternativo al del Partido Popular. Dicho esto, creo que fue poco hábil por parte de nuestro concejal de Hacienda asumir el enfrentamiento de esa manera tan directa. Por supuesto, había que reclamar en los tribunales y ante las instancias que fueran necesarias poder utilizar el superávit para mejorar la vida de los ciudadanos, pero no entrar en una confrontación directa con una administración que tiene todos los mecanismos para intervenirte e impedirte que puedas desarrollar tu labor, como ocurrió durante unos meses. Se lo pusimos muy fácil.

¿Por qué no se ha unido al proceso de configuración de Más Madrid como partido político?

En este momento la solución no pasa por crear un partido, una plataforma o como queramos llamarlo. Pasa por desarrollar un trabajo serio en la oposición y presentar una alternativa clara al actual gobierno de Almeida con la extrema derecha. Tenemos los mimbres para hacerlo porque gobernamos esta ciudad hasta hace un año y fuimos los que pusimos en marcha un proyecto de progreso para la ciudad de Madrid. A partir de ahí, me parece que hay distintas maneras de organizarse, pero tenemos una red de locales vecinos que hay que potenciar, estructuras asamblearias que hay que cuidar… La solución en este momento no es crear un partido político más para la ciudad, sino ir por esta otra vía. Debemos centrarnos en tender puentes con otras fuerzas políticas cercanas y buscar una gran alianza progresista para la ciudad de Madrid. Me parece que ese es el único camino para llegar a 2023 con opciones de plantarle cara a Almeida.

Habla de los partidos políticos como algo obsoleto pero usted a diferencia de Marta Higueras y Luis Cueto sí que estuvo en un partido político. ¿Qué ha cambiado?

En este momento de mi vida no estoy interesado en formar parte de una estructura de partido o de plataforma. Vengo de una experiencia traumática en Podemos, donde se nos pre-expulsó a una serie de concejales por el único hecho de decidir continuar en el proyecto municipal que habían apoyado. Cada experiencia te marca y te condiciona en las siguientes decisiones. Los partidos políticos son un actor necesario, pero no el único para hacer política. Comparto la definición que dio Manuela hace unos días, de que son estructuras cada vez más insuficientes para poder atender la complejidad de la sociedad contemporánea.

Los partidos políticos son instrumentos que se dedican a consolidar espacios electorales y eso deja fuera otros muchos elementos, otras muchas voces, personas que no tienen interés en formar parte de esa estructura. Precisamente cuando nos presentamos hace un año y medio, lo que defendíamos era que teníamos que ser capaces de abrirnos y de absorber toda esa capacidad que está fuera de los partidos políticos, que está en la sociedad civil, que también tiene ganas de hacer política, pero en otros formatos.

Habla de que su salida de Podemos fue traumática porque fueron expulsados. Muchos denunciaron falta de democracia interna. ¿Ha vivido lo mismo con Más Madrid?

Hemos vivido una situación muy particular en Más Madrid porque prácticamente hemos aterrizado en la institución y en ese tipo de procesos siempre hay carencias en cuanto a cómo se toman las decisiones, pero fundamentalmente por la naturaleza del propio proceso. Si me preguntas de manera más genérica, creo que efectivamente los partidos políticos adolecen en general de mecanismos de democracia interna.

Le pregunto particularmente por Más Madrid, no en general.

Como grupo municipal nos reunimos y tomamos decisiones como grupo. En lo que respecta a Más Madrid no se ha constituido como estructura política, habrá que ver cuando se constituya.

¿Por qué no cree que es posible crear un partido político y luego buscar esa candidatura amplia de la que habla?

No me parece que sea la solución. Entiendo que haya compañeros que estén en eso y que piensen que esa es la solución, que eso nos va a servir para mejorar la posición de Más Madrid, yo no lo veo así. Pero tampoco voy a obstaculizar a quienes quieran emprender ese camino y por eso he planteado al igual que otros compañeros quedarnos al margen de la estructura orgánica que se cree.

Pero qué es lo que reivindican diferente a sus compañeros.

A nivel ideológico no hay diferencias o las diferencias son mínimas, nos sentimos a gusto trabajando en ese plano sin ningún problema. Pero el hecho de tener esa prisa en configurarse como partido político al final va a redundar en que va a primar la lógica de partido frente a esa idea que nosotros defendemos y reivindicamos de abrirse al conjunto de la sociedad y, sobre todo, abrirse al resto de fuerzas políticas para poder construir esa alianza progresista. No hacerlo supone asumir que Almeida va a estar gobernando esta ciudad hasta que él quiera.

Si no hay estructuras, ¿quién toma decisiones?

Es que nadie plantea que no haya estructura, lo que decimos es que en este momento las estructuras de partido pueden ser más un problema que una solución. Nosotros ya tenemos una estructura, tenemos un grupo municipal, tenemos un equipo técnico de asesores, tenemos 210 vocales vecinos en cada uno de los distritos, tenemos asambleas de barrio que también se reúnen y se organizan. Lo que nosotros decimos es no sigamos con esas estructuras, todo lo contrario, dejemos que se desarrollen de una manera más informal y que permitan incluir a toda persona que quiera participar en este proyecto, se quiera adscribir o no un partido político.

Algunos compañeros de Más Madrid dicen que ustedes no quieren asumir la carta financiera. 

Nosotros llegamos a un acuerdo de carta financiera en el seno del grupo municipal y ese acuerdo, que yo sepa, no hay nadie que no lo respete o que se haya opuesto. Requirió un debate intenso en el que cada cual marcó sus posiciones, llegamos a un acuerdo bilateral, yo diría que es muy equilibrada, tanto la aportación como en el destino de los fondos y que yo sepa, ningún concejal de mi grupo municipal se ha apartado de ese acuerdo. A partir de ahí, evidentemente, si el partido cuando se constituya establece cargas financieras para sus militantes entiendo que a alguien que no milita en un partido no se le puede exigir que asuma una carta de un partido político.

¿Tiene sentido que Marta Higueras siga siendo la portavoz?

Siempre hemos reivindicado la autonomía del grupo municipal. El grupo municipal debe ser autónomo para tomar sus decisiones. No es una reivindicación propia es un derecho incluso legal, reconocido en la ley. Es el grupo municipal el que en cada momento tiene que decidir quién asume las responsabilidades dentro del grupo municipal. Evidentemente, sobre la Portavocía del partido u otro tipo de funciones que dependan del partido, no tengo nada que decir y será el partido el que decida quién asume esa responsabilidad. Pero en el seno del grupo municipal tiene que ser el propio grupo quien tome esa decisión.

¿Higueras tiene los suficientes apoyos?

Creo que tenemos que seguir manteniendo una relación entre compañeros y compañeras y debemos buscar además amplios consensos y acuerdos porque lo que tenemos que hacer es un trabajo conjunto durante tres años. Fundamentalmente diseñar y presentar un proyecto de oposición al Gobierno de Almeida y a la extrema derecha.

Por lo que dice, tiene intención de continuar en 2023…

No lo planteo desde un punto de vista personal, sino de persona que en este momento está trabajando en un grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid para mejorar esta ciudad. En la política no se viene para quedarse, hay que asumir que esto es una actividad, y en eso también comparto con Manuela que la política no puede ser una profesión. No sé si será dentro de tres años o dentro de dos o dentro de cinco, pero yo aparte de ser arquitecto, di clases desde que terminé la carrera, uno de mis objetivos es volver a la universidad cuando corresponda, cuando llegue el momento.

¿Por qué cree que el proyecto de Mas Madrid no puede generar ese proyecto alternativo al Gobierno de Almeida?

Creo que ni Más Madrid ni el Partido Socialista ni Podemos, ni ninguna otra fuerza del ámbito progresista que trabaje en Madrid va a poder construir ese proyecto en solitario. Vamos a tener que sentarnos a hablar, discutir… y seguramente a renunciar a parte de nuestros elementos como primarios. Tenemos que sentarnos con esa generosidad de construir entre todos colectivamente un proyecto alternativo al de Almeida con la extrema derecha, porque es lo que nos espera en Madrid si los progresistas no nos tomamos en serio la amenaza. Me parece que estamos excesivamente ensimismados cada uno mirando a su partido o a su espacio político.

Eso que plantea hoy va en contra de lo que defendía hace un año de que uno más uno no suman dos.

En política lo que no funciona es pensar que la coalición del partido A con el partido B va a sumar A+B. Esa coalición puede dar un resultado superior a la suma de las individualidades o inferior. Lo que digo es que las fuerzas progresistas en esta ciudad tienen que sentarse a pensar conjuntamente un proyecto alternativo y a partir de ahí habrá que ver con qué configuración política, instrumental o electoral tiene para darle forma. Pero es importante que se empiece a hablar.

¿Qué opina de Rita Maestre como líder de Más Madrid ciudad?

Creo que Rita es una estupenda portavoz y eso ya lo ha demostrado. Es una persona, además, que tiene un cierto carisma y que tiene un peso importante en la opinión pública

¿Cree que sería una buena candidata para la candidatura amplia que plantea para 2023?

Más que una candidatura amplia de lo que hablo es de reconstruir primero relaciones y luego buscar una gran alianza que tendremos que ver en qué se traduce. En todo ese proceso habrá que valorar qué relaciones se establecen y cuáles son los liderazgos para encabezar esos proyectos. De momento me parece que estamos muy lejos.

Habla de reconstruir con Podemos, ¿cree que eso es posible?

Sí, hablo de todas las fuerzas progresistas y hablo de Podemos. Pero también del Partido Socialista e incluso de otros partidos u organizaciones que compartan un objetivo fundamental con nosotros que es que el Gobierno de Ayuso en la Comunidad de Madrid y el Gobierno de Almeida en el Ayuntamiento Madrid se tienen que acabar en 2023.

Dice en el libro que «de los enormes retos que tienen que afrontar las ciudades en el siglo XXI, el problema de la vivienda es, sin duda alguna, el más complejo». Usted es un claro defensor de la regulación de los precios del alquiler y de hecho tiene diseñado un modelo. 

Tenemos que ir a una regulación tasada de los precios del alquiler. Eso no supone eliminar la rentabilidad, sin rentabilidad la vivienda no se pone en el mercado. Pero hay que acotar y limitar la rentabilidad, como se hace en tres estados de Estados Unidos –lo explico en el libro– o como se hace en tres países de la Unión Europea, como Francia, Portugal y también, por supuesto, Alemania. Lo terminaremos viendo y será como las medidas de movilidad: dentro de siete o diez años todo el mundo las asumirá como inevitables y necesarias, pero es verdad que en este momento existe una oposición clara de la derecha y la extrema derecha de llevar a cabo medidas como esta en la ciudad de Madrid.

¿De qué se siente más orgulloso de su paso como delegado de Urbanismo?

De haber cambiado la manera de hacer ciudad, de que por fin esta ciudad no se ha hecho a golpe de reunión en los reservados de los restaurantes, en los palcos de fútbol o en los toros. Se hizo ciudad hablando con todo el mundo. Por ejemplo, el proyecto de Plaza de España que se hizo con una participación brutal de la ciudadanía madrileña, fue la ciudadanía de Madrid la que decidió como tenía que ser.

Pero se tomaron decisiones al margen de una parte de su gobierno que estaba en contra de esas medidas.

Que se establezcan cauces de diálogo no quiere decir que se busque la unanimidad o que se entienda que cualquier decisión tiene que tomarse por unanimidad. Lo que digo es que fuimos capaces de establecer esos mecanismos y de ponerlos en práctica. Por supuesto que gente que participó en esos procesos pudo no compartir el resultado final e incluso pudo oponerse. Eso es gobernar, gestionar: asumir que no todo el mundo va a estar contigo. Asumir que tienes que, como decía Pablo Iglesias en su día, cabalgar contradicciones. Gobernar es complejo y requiere a veces asumir este tipo de dificultades. Pero lo que sí que digo es que en ningún momento rehuimos ese debate.