Sublevaciones callejeras en Bamako: Senegal establecerá un campo militar en su frontera con Mali

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Senegal establecerá un campamento militar en la frontera con Mali, un país muy afectado por las protestas contra el Gobierno en los últimos días

Frente a la crisis política y social que está sacudiendo a Malí, Senegal, un país vecino, se prepara ante lo peor. Para evitar que tal se produzca en su propio territorio, el gobierno de Macky Sall, actual presidente senegalés, ha decidido proteger su frontera que separa a los dos países.

Así es como el estado senegalés decidió construir un campamento militar en Goudiry, ubicado en el este del país, a unos 600 kilómetros de Dakar, la capital, según ha informado el diario The Defense Post, que cita fuentes gubernamentales.

«Un levantamiento popular de violencia rara sacude al país»

Según la misma fuente, la primera piedra fue colocada por el ministro de las Fuerzas Armadas, Sidiki Kaba, en compañía de Birame Diop, general del ejército senegalés. En un comunicado de prensa mencionado por la fuente y que no llegó a nuestro medio de comunicación Elcorreo-de-la-tarde.com, el ministerio de las fuerzas armadas reveló la estrategia de las autoridades senegalesas para «intensificar la red territorial» de las fuerzas de seguridad con el fin de para «adaptarse a los cambios en un contexto regional estratégico».

Recordemos que Mali ha estado en crisis durante varios días después de las sublevaciones populares de una violencia descomunal de una gran parte de la poblacion exigiendo que dimita Ibrahima Boubakar Keïta (IBK), actual presidente del país, cuya gestión de la crisis en el norte de Malí, en manos de movimientos terroristas, no convence a una gran parte de sus conciudadanos.

Una situación por lo que se preocupa el obierno de Senegal, que ha permanecido, desde el comienzo de la guerra de Mali en 2013, un oasis de paz donde la presencia de grupos yihadistas no representa, al menos por el momento, una grave amenaza para la seguridad nacional y la estabilidad política del país.

Sin embargo, las tensiones en Malí podrían poner en peligro al país en cualquier momento. Un escenario que Dakar no quiere que suceda.